jueves, 23 de enero de 2014

Flores color agua





Dame un concepto
Una idea
Un color agua
Dámelo, mientras lo prendes

Que hermoso lugar
Te escuche amarme
Deja todo y que marejada nos lleve
¡Mira la aurora!

Enciéndelo
Y cierra tus ojos
Hay flores color agua
Mira lo lindos que somos

Que hermoso lugar
Hay aves en la galaxia...
Ahora cierra el concepto
Y abre los ojos

jueves, 28 de noviembre de 2013

Prohibida lejana





Te quiero, afuera. 
Te quiero, breve. 
El rojo ya no lo eres más. 
Te azulaste. 

Llegaste prohibida. 
Te vas permitida. 
No te vayas o vete pronto. 
¿Dónde estás? 

Te quise afuera. 
Te quise breve. 
El rojo lo tienes menguado
Pero ahora estas a su lado

lunes, 25 de noviembre de 2013

Luces amarillas lejanas




Drogado
Hipnosis de sonidos
Las personas caminan lentas ahora.
Todo es tan lento.

Mira ese marasmo.
Mira cómo se mueve.
Mira las casas.
Tienen tan bajo el techo.

Los dedos.
Mira mis dedos
La sensibilidad.
Pulsan leves.
Luces amarillas lejanas.

Me electrizan.
Me drogan.
Forman un rayo.
Cuidado! Se acerca el rayo

lunes, 18 de noviembre de 2013

No lo mates en mi cuarto


No lo mates en mi cuarto
Si veo tus manos
No lo soportare
Amásame. Déjalo morir

Si por el destino no quise creer
No creeré
Si por el mar no quise nadar
Me ahogare

En tu postal de ayer
No hay rostros
Las postales son siempre de ayer
Por eso no me gustan

Mira ese libro en blanco
Mira esas flores verdes
Tan bella la muerte
Y tan sucio el cuarto


domingo, 11 de agosto de 2013

Marinero de altamar



Marinero del altamar
Dime a donde vas
No tienes puerto
El destino te va a guiar

Te vi caer
Pero no te vi ahogar
Solo encendiste un cigarro
Y vi la bocanada partir

El barco que naufraga
Es el que no zarpa
Peor que la marejada
Es no ver la marejada

Marinero del altamar
Te vi partir y no volver
Dijiste que era tarde volver
Siempre es tarde para volver. Siempre

viernes, 24 de mayo de 2013

Muletilla



La música dejó de escucharte. Ya no eres más noche. No eres más luna. Quizá nunca lo fuiste. Quizá nuca lo serás. Tu oscura lengua se aclara inexorablemente y vas perdiendo sangre. Ya perdiste tanta sangre que andas enflaqueciendo de identidad.

Te gusta tanto el ocaso que ahora te hayas un acaso. Si alguna vez fuiste oscura, el sol te aclaró demasiado. Tu repetición cansó a la nubazón. Ninguna nube quiere llover sobre ti. Ahora tienes leucemia, porque hasta tu sangre te traiciona.

La noche te dio la espalda. Incluso a ti, que te gusta la noche. Tu sonrisa se hizo tan inestable como el invierno limeño. Te colocaste la pañuelo negro y de tanto uso se hizo blanco. Ahora, la música dejó de escucharte.  Ahora eres muletilla.

lunes, 20 de mayo de 2013

Comer y ver comer




Buscaron encontrarle el sabor a la ensalada. Los limones y tomates rodaban sobre la mesa, mientras las cebollas yacían remojadas en un recipiente con agua. Los muchachos se alistaban a preparar la mesa, sus ánimos se alimentaban de las ansias de comer y ver comer. La música sonaba pornográfica.

Con la pizza servida, la ensalada lista y el vino aún cerrado, se sentaron a comer y ver comer. Quizá una extraña sensación de caníbales los empezaba invadir. El muchacho, de piel tersa, no distinguía los procesos de mezcla de la comida. Su voraz apetito lo invadía a servirse de todo aquello que podía comer. El apetito puede ser voraz, y los dientes obedecen a un deseo.

La mujer, intuitiva, centraba su atención en comer despacio y con cautela. Su hambre no contenía la esperanza de ser animal, comía hasta donde quería, hasta donde podía. El apetito puede ser voraz, pero los dientes obedecen a la razón.

De alguna forma las personalidades mordían la pizza con diferentes intensiones. La ensalada aportaba frescura a los paladares que sentían al limón recorrer sus gargantas. Tal cual recorre la  creatividad en un amor conyugal.

Eran las 8 de la noche, el vino se abrió luego de comer el postre. El muchacho había esperado el postre hacia mucho. Sus intenciones se hacían tangibles, se podían morder. El postre constituía el lado libidinoso de la cena. La mujer también comió del postre, pero quizá el postre no comerá de ella.

Y el vino navegaba en bocas ajenas. Humectaba la noche y los labios. Nada sabe mejor que un beso sabor a vino. Quizá sea al vino a quien le guste besar. Aquellos muchachos nunca lo llegarán a saber, pues la cena nunca trascendió. El muchacho distraído y la chica mojigata agudizaron sus identidades y el vino nunca fue ‘besado’.

Alguien se levanto de la mesa, ya había comido y bebido, la cena había concluido ¿Para que continuar sentado? Mientras otra persona permanecía en su sitio, esperando que las palabras y el vino sirvan para sellar un momento. No se entendieron. Discutieron. Se amistaron. Volvieron a discutir… Un momento se hace eterno en una cena y de una cena no se hizo un momento.

Las 9 de la noche y la cama estaba vacía, alguien lloraba en el baño, mientras afuera una persona fumaba su tercer cigarrillo. Ya habían comido y ya habían visto ver comer.