domingo, 31 de octubre de 2010

Sobre ellos que son aquellos


Me encontré hace poco con un artista fracasado, un antiguo compañero de nose donde. De esos 'heroes' bohemios que siempre ven la vida como caos. Sobrevivo a esta mierdaa de vida. De apariencia descuidada y el cabello largo. Todos se viste igual. ¿Alguien se pregunta porqué?

En fin, cuando uno se retira de conversar con ellos, siempre tiene la sensasión que fueron analizados detalladamente, y que ellos contarán a sus pares la ingrata sorpresa que se llevaron. Ahora es un estúpido universitario, de ropa limpia y pelo ordenado Dueños de la justicia poética, son amos de la decadencia pírrica. Sin fondo, pero con mucha forma, avanza con mucho estilo, aunque no les importe tener lucidez de su destino.

Poesía, licor, mujeres , música, y mucho mucho fracaso en el devenir. Son oráculos descifrando un desastre, sobretodo si se trata de ellos mismo. Pese a casi todos los argumentos expuestos, uno siempre tiene la sensacion que quiere formar parte de ellos. ¿Porque? Una extraña curiosidad invade y nos quiere hacer conocer lo poco conocido, hasta formar parte de ellos.

Hay que reconocer que lo mas difícil es ser asi todo el tiempo. Claro es un estilo de vida, no se decide, simplemente lo eres. Una melancolia eterna, simpática y entrañable. Algo me dice que la mayoria de ellos cambian, los mas ortodoxos no.

Fuí exagerado al inicio, no son ni artistas, ni fracasados. ¿Aló con los .....? ¡como los llamo!. Podría ser difícil tener que ver a uno de ellos cada cierto tiempo.

Y como pasan las horas... se hizo muy tarde. ¿Un vino? No hay fiesta, solo vino...

martes, 19 de octubre de 2010

EL PRODIGIO DE LA PALABRA




Aquella tarde la lluvia era gris, un aroma a melancolía se respiraba en el ambiente. Un color ocre parecía bañar los autos, las calles, la gente. El mundo era ocre aquella tarde.

Rafael miraba desde su ventana El tenia el rostro meditabundo, cualquiera diría que estaba afligido y su mirada se concentraba en el parque. Allí había cinco mesas de ajedrez mojadas por la lluvia. El era un aficionado al deporte de los caballos y alfiles. Quería jugar, pero estaba solo.

De pronto sonó su timbre, el bajo raudo. Eran tres señores. Venían a buscar a su padre y traían consigo, un par de tableros y piezas de ajedrez. El padre de Rafael era un experto jugador, pero no estaba. Los señores al enterarse de la ausencia se marcharon, Pero uno de ellos se volvió y pregunto “¿Tú juegas al ajedrez?”

De pronto una emoción le sobresalto y corrió a buscar un abrigo. Se fue a jugar con ellos. El mundo se volvió primara en un instante. Rafael llego al parque y jugo con uno de ellos. Su emoción era inmensa, jugaba con toda pasión, mientras el experto señor se mostraba frió y calculador.

Al cabo de un instante, una palabra cambio todo. “Jaque mate” se escucho a viva voz. Era aquel señor quien vencía al joven Rafael. El mundo se detuvo. Una palabra lo había paralizado. Una prodigiosa palabra. Un carga emotiva hecha palabra. Una palabra que volvió ocre nuevamente al mundo.

De pronto Rafael se dio cuenta que la lluvia continuaba, que de hecho nunca se detuvo. Que el mundo seguía siendo el mismo. Y que su rostro era otra vez meditabundo, cualquiera diría que estaba afligido.

El camino de vuelta a casa fue lento. Pero al entrar se quito el abrigo, pues ya no sentía frió.