domingo, 1 de agosto de 2010

CAOS VEHICULAR: La Molina y una crisis




“Anda temprano a la Universidad, hijo. Recuerda que el tráfico esta cada día peor” me advierte mi madre. Yo continúo redactando mi crónica. De pronto veo la hora. ¡4:30!. Cojo mis cosas y salgo disparado al paradero.

Subo a la combi y consigo sentarme. Abro la ventana para sentir la brisa y veo la misma faena de siempre: El tránsito entre la Av. Raúl Ferrero y Av. El Corregidor. Suspiro desconsolado y recuerdo que son 50 mil personas que sufren el caos vehicular en este cruce, según cifras de la Municipalidad de Lima.

Llevo 15 minutos atascado en el cruce de la Av. Corregidor con la Av. Raúl Ferrero. El transito es agobiante y los pasajeros empiezan a desesperarse. “Es urgente que anchen esta pista” vocifera un señor desde su auto. El transito no distingue, molesta a todos por igual.

La combi logra zafar del tránsito vehicular. Ahora luce repleta y no se detiene. En los paraderos las personas se aglomeran para conseguir un transporte mientras en la combi, la radio insiste en reiterarnos la hora.

En el cruce de la Av. La Molina con Javier Prado, los carros provenientes de Santa Anita, Ate y Cieneguilla forman un nuevo nudo. Javier Prado es la única salida vehicular del distrito. Según expertos, los molineros tardamos hora y media en salir de nuestro distrito, entre las 5:00 pm a 9:00 pm

Con mucho esfuerzo, la combi logra salir de otro embotellamiento. “¡Avanza oe! Es tarde” le grita una señora al chofer. El miedo a llegar tarde es cada vez más inevitable.

Faltan cinco minutos para que inicie mi clase y aun me quedan 20 minutos de viaje. En la Av. Javier Prado, los carros avanzan y se detienen con una intermitencia desesperante.

La congestión vehicular no se alivia. Faltan solo cuatro cuadras para mi destino. Espero 5, 10, 15 minutos; no soporto más. Me levanto y bajo del carro. “Hasta cuando seguirá esto, ¡Dios!” imploro renegando, mientras camino…pues no hay otra.