viernes, 30 de abril de 2010

CALLES DE LIMA




La Catedral

Las calles limeñas guardan un enorme secreto a su paso. Tienen una mística, y a vez conservan el espíritu añejo y tradicional. Por muchas razones (muchas de ellas aun sin revelar) las calles limeñas conservan ciertas características comunes. Por esto, quiero agrupar todas ellas en una sola construcción que tiene mucho de mística y mucho de Lima: La Catedral

La primera fábrica catedralicia fue hecha de barro y estera (era pobre e improvisada), su origen se relaciona con la creación de la diócesis de Lima en 154.

El segundo edificio catedralicio se relaciona con el arzobispo Gerónimo de Loayza, este edificio era una iglesia modesta, luego de las guerras civiles entre españoles G. Loayza (1565) convocó a Alonso de Beltrán para que diseñase una nueva catedral tomando como modelo a la de Sevilla.

Para 1582 el virrey Martin Enríquez trajo al “arquitecto” Francisco de Becerra para que construyese una nueva Catedral para la Ciudad de los Reyes (Lima). Becerra fue quien realizó el trazo original de la Catedral (gótico tardío-renacentista), el cual no ha sufrido grandes modificaciones a pesar de los terremotos que han azotado la ciudad.

La catedral de Lima cuenta con la siguiente estructura: planta rectangular, una capilla mayor aislada y testero plano. Las bóvedas inicialmente fueron de arista, las cuales fueron cambiadas por bóvedas de crucería en 1615.

A fines del siglo XVII las bóvedas de cal y ladrillo fueron reemplazadas por otras de yeso y madera. Luego del terremoto de 1746 las bóvedas se hicieron con quincha y nervaduras de madera.

La estructura original de la catedral de cal y ladrillo fue reemplazada, luego del sismo de 1746, por una de madera y yeso.

Entre las “obras” de arte dentro de la Catedral de Lima destaca la escultura denominada “Virgen con el Niño” (1551) elaborada por Roque Balduque; las pinturas de Matías Maestro, entre las que resalta “La consagración de la Catedral por el obispo Gonzalo de Ocampo”

La catedral a través del tiempo ha demostrado ser cuna de lo más profundo de Lima. La actual y la añeja Lima. Sus transformaciones, entre estilos y épocas, no solo marcan la evolución de una construcción de cemento, sino más que eso.

Marcan la evolución de toda una ciudad y todas sus calles, pues la Catedral de una cuidad forma identidad importante de sus calles.

Por estos motivos Mi Catedral, refleja el lado más sensible, evolucionado y tradicional de Lima.

CRÓNICA FANTÁSTICA


Felipe lee historietas de aventuras. Su padre es fanático de Mark Twain, Julio Verne y Cortázar. Felipe camina de un lado a otro con sus historietas. Son las 6 de la tarde. ¡A tomar el lonche! Se escucha desde la cocina. El pequeño Felipe de 9 años continúa leyendo animado con sus historietas.

Pero sus parpados se cansan y lo van venciendo lentamente. El sillón granate de su habitación es testigo de la lucha entre su pereza y cansancio frente a un espíritu joven y animado.

De pronto Felipe despierta. Camina lentamente. Todo es celeste a su alrededor. Se da cuenta que sus pies no tocan el piso. ¡Pero no hay piso! ¡Oh, por Dios! ¡Donde se fue el piso! Felipe esta levitando y se siente tan bien. Piensa y está seguro que no está en el aire, sino que la alfombra es suave, tan suave… See, que suave es la alfombra. Tan suave que parecen nubes.

Luego levanta la vista y no ve nada, pero a la vez todo. No hay cosas materiales a su alrededor. Todo es azul, celeste, un clima frio y fresco, pero a la vez cálido. Todo es tan divino, tan celestial. Cualquiera juraría que está en el mismo cielo. Pero Felipe está confundido y no puedo pensar.

Continúa caminando errabundo por el paisaje celestial. Era como ver perdido a un pequeño pez en las profundidades del mar. Felipe no emitía emoción alguna. Parecía impactado frente a todo lo que veía. De pronto ve a los lejos puntos brillantes. Pequeñas luces como estrellas luminosas. Se acerca cada vez más

¿Qué es eso? ¡Quiero ver! Corre a toda velocidad. Esta vez siente una explosión dentro de él. Una sensación de intriga y felicidad lo invade. Finalmente llega y cae rendido frente a la hermosa naturaleza. Un espectáculo a sus ojos.

Un lago. Un apacible y denso lago. Las aguas tan quietas, tan limpias, tan celestiales. ¡Oh Dios era un lago en el cielo! Quería tocarlo pero sabía que interrumpiría su pasividad. Se alejó. Lo contemplo como cual madre contempla a su hijo durmiendo. Se enamoro por aquel instante. A sus 9 años, Felipe conoció al amor. ¡Era todo un lago! ¡Un lago en el cielo!

¡Hey Felipe, el lonche! Le dice su madre, mientras lo sacude con la mano.
-Hay, eres todo un dormilón-

Felipe se levanta del sillón granate, camina tambaleando. ¿Qué paso? No lo cree. Siente el suelo más firme que nunca. Que lastima. Mira sus historietas, ya recuerda…